lunes, 11 de febrero de 2013

La calle

Estás caminando por la calle. Es trade, hace horas que deberías haber vuelto a casa, y lo sabes, pero como es viernes no te preocupas.
Sabes que la zona donde vives no es segura por la noche, pero no te importa demasiado. esas cosas no pasan por aqui. esas cosas no te pasan a ti.
Sin embargo, cuando doblas la esquina, te sientes observado. No puedes explicar esas sensación que nace de la base de tu espalda y te sube por la columna como un dedo gélido, que te pone el vello de la nuca de punta. Te estremeces, pero no miras atrás. sea lo que sea, no quieres mirar atrás. Piensas, estúpidamente, que desaparecerá si no le prestas atención. Así que sigues caminando. Sacas las llaves de casa, y abres el portal, con el cuerpo entumecido por el miedo. Mientras giras la llave notas una mano posarse sobre tu hombro. Das un grito, abres la puerta y te metes dentro del portal. Cuando te giras, para mirar al otro lado por la puerta de cristal, no ves nada, solo el aire, que silva en la entrada. Te golpeas la frente con la mano. ¿Como has podido creer algo así?
Subes las escaleras, y no te fijas en que, asomada ahora al portal hay una cara oculta en sombras, que ha perdido su oportunidad.

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